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Lo que me ha llamado la atención

20 Enero 2006

Epigenética

Leyendo el número especial del 24 de diciembre de TheEconomist me encontré con este artículo: Life story, the sequel ($) en el que se habla de la epigenética. Y el caso es que la palabra no me sonaba de nada, ni en mis estudios de bachillerato ni en los de psicología. El caso es que puede ser la llave para bastantes cosas.

En mis estudios de psicología me encuentro que muchos aspectos se encuentran dentro del problema de cuánto depende de la herencia (léase genes) y cuánto depende del ambiente. Para hacerse un idea pueden leer este artículo en pistas sobre cuánto influyen los padres en la educación de los hijos.

Por otro lado se sabe que lo que importa no son los genes en sí sino más bien la interacción genes-ambiente. Esto provoca dos interesantes paradojas. Esta expresada por Juan Freire hablando sobre la pertenencia a una tribu y su relación con la economía de mercado:

Este trabajo ilustra un patrón muy discutido en biología evolutiva. Se tiende a asumir que las adaptaciones observadas hoy en día en los organismos son las mejores para el ambiente actual. En muchos casos, estas adaptaciones son consecuencia de ambientes pasados (que ya han sido modificados) pero aún perviven a pesar de no ser adaptativas (y estar por tanto en proceso de extinción)

La siguiente viene por el flujo de información expresado en el dogma central de la biología. Ésta fluye del ADN al ARN y de ahí a la proteína. La pregunta clave es, si esto es así, ¿cómo influye el ambiente en la expresión genética? Ya que el flujo de la información iría en sentido contrario. Las claves vienen expresadas en al artículo de The Economist ($). Corto y pego:

ONE intriguing finding of genome research is that the genetic differences between species are far smaller than had originally been supposed. Humans share almost all of their genes with chimpanzees, 88% of them with rodents and 60% with chickens. What makes people humanlike, and chickens poultrylike, is now thought to lie as much in the way their genes are expressed as in the actual composition of those genes. In particular, genes can be deactivated more or less permanently by tagging either the genes themselves or the histone proteins around which they are coiled with a range of chemical suppressors.

The study of this type of regulation is called epigenetics. When a cell's genes replicate as it divides, the pattern of suppressors—its epigenome—is often replicated with them. It is thus that the daughters of a liver cell, say, inherit the property of liverness and so do not turn into kidney cells or blood corpuscles. And, in a more sinister twist, it is often the epigenome of a cancer cell that makes its daughters cancerous, too. A cell's epigenome is therefore as important to it as its genome. It is, if you like, the grammar of heredity that gives meaning to the genome's actual words.

De las ideas que se desprenden de estos parráfos me ha llamado la atención: La activación - desactivación de los genes (a través de las histonas) y que el patrón de activación - desactivación se replica (hereda) de célula a célula en la división celular. De ahí digamos que es una interesante vía para estudiar el proceso de diferenciación celular y estaría entroncado con la investigación en células madre o en la lucha contra el cáncer:

Epigenetic markers also serve to predict clinical outcomes. In breast tumours, for example, researchers have identified a pattern of epigenetic modification within the oestrogen-receptor gene that correlates with a patient's chances of survival in response to tamoxifen treatment.

On top of this, while genetic mutations are hard to correct, as attested by the difficulty people have had getting gene therapy to work, epigenetic changes can be reversed reasonably easily, by adding or removing the chemical tags involved. Such epigenetic therapy is now at the forefront of cancer treatment.

Más información en estos links:
- Epigenética (en inglés) y en castellano
- Los "genes fantasma" en la BBC, o quizá que el lamarckismo pueda ser cierto:

[Marcus Pembrey] has found evidence in these records of an environmental effect being passed down the generations. They have shown that a famine at critical times in the lives of the grandparents can affect the life expectancy of the grandchildren. This is the first evidence that an environmental effect can be inherited in humans

- En la revista Science [no sé si es de pago]
- Y esta de The Wellcome Trust bastante completa y encontrada a través de metafilter

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aietos

aietos dijo

javier, ta photo est tres sexe......

2 Febrero 2006 | 09:28 PM

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